LOS BENEFICIARIOS DE LA DROGA

ALBERTO MONCADA

De las mil pesetas que cuesta en la calle una papelina de coca, sólo diez retornan al agricultor colombiano. En ese camino hay beneficiarios grandes y pequeños y, sobre todo, intereses que se concitan para impedir la legalización mundial del comercio de este estupefacciente, único remedio para la eradicación de su componente criminal, de la corrupción policial y política que lleva consigo.

El dinero de la droga, como el de los demás tráficos ilegales, ha servido y sirve para financiar actividades igualmente ilegales y secretas, desde la desestabilización democrática en países latinoamericanos hasta las policías paralelas en éstos mismos y otros. El incidente más sonado de los últimos tiempos fué la coalición entre los narcotraficantes latinoamericanos y el gobierno en la sombra del Presidente Reagan que, bajo la dirección del coronel Oliver North, trataba de ocultar el apoyo a la contra nicaraguense al poder legislativo y al pueblo americano. Los aviones que llevaban armas y otras ayudas a la contra volvían cargados de droga y este favor se pagaba con una comisión para la guerra particular e ilegal de Reagan. No es nueva esa unión entre el poder político americano y los mafiosos. Parece probado que los Kennedy los utilizaron para tratar de subvertir el régimen castrista, compartiendo planes, además de amantes, y el dinero de la droga ha servido para financiar guerrillas proamericanas en Sudáfrica, Sudamérica y Asia (Vease al respecto el reciente libro de Lee y Solomon:"Unreliable Sources").

Otro poder conexo es el financiero. Paraísos fiscales, bancos y financieras de nuevo cuño, deben su existencia y su pujanza a la "coca conexion". En Panamá la actividad financiera principal era el lavado de dinero de la droga y la conexión llega hasta su actual presidente. El sociólogo suizo Ziegler, en su libro "Suiza lava más blanco", explica, con más ingredientes que el narcotráfico, la utilización del dinero negro para actividades ilegales sin que la Banca, amparada en el sacrosanto secreto bancario, tenga mayor interés en cooperar a resolver un trama negra que, con su ayuda, quedaría desarbolada en muy poco tiempo.

Hay , finalmente, una utilización del narcotráfico para envilecer, degenerar y, en último término, liquidar lo que un sociólogo negro americano llama "la población sobrante", esos habitantes de guetos pobres de nuestras ciudades que el actual sistema productivo no reconoce ni como productores ni como consumidores y a los que permite, policía incluída, que trafiquen y consuman la droga de peor calidad.

Todos esos intereses se interponen en el camino legislativo de transformar ese tráfico mafioso en una comercio intervenido, como el de otros estupefaccientes, donde se pueda proteger a los menores merced a actividades educativas y asistenciales y no solamente represivas y que, de paso, reduciría drásticamente la inseguridad ciudadana, en cuyo mantenimiento parecen tener también interés algunos defensores de la prohibición.