LA ABSTENCION ELECTORAL

Alberto Moncada

Las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2004 se han saldado con un rotundo fracaso de participación.Los países de mayor tradición democrática, Alemania, Francia, Bélgica no han llegado al 50%. Reino Unido, Portugal, Holanda, no han alcanzado el 40% y los nuevos, Polonia, Chekia, Eslovaquia, ni siquiera al 20%, de modo que casi el 60% de los europeos no se han molestado en elegir a sus representantes en uno de los organismos decisorios de la Comunidad.Los expertos tratan de explicar el desastre aduciendo que los partidos no se toman en serio estas elecciones, que apenas se explican los asuntos en juego, que la idea de Europa todavía no forma parte de la conciencia ciudadana y que los políticos no están a la altura de su misión.

La Europa actual, dice la Constitución, es de los Estados y de los ciudadanos pero en realidad, piensan muchos, es de los funcionarios y las corporaciones mercantiles.

Decía recientemente Piotr Sztompka, sociólogo polaco, actual presidente de la Asociación Internacional de Sociología, que los países del Este están ingresando a la vez en la democracia y el capitalismo pero con mucho más entusiasmo por el segundo.

Los signos externos del capitalismo a la americana, consumos irrelevantes, crecimiento de la desigualdad,negligencia de lo público, descenso de las prestaciones asistenciales, predominio de una clase especial de empresarios vinculados al poder se complementan con una escasa cultura democrática. En Europa del Este el pueblo se manifestó contundentemente contra la autocracia comunista y contribuyó a su pacífica disolución pero el siguiente paso, la participación política, aún está poco transitado.

Estaríamosempezando a establecer en Europa una democracia a la americana, uno de cuyos signos fundamentales es la escasa participación electoral?

Fox Piven y Cloward escribieron en 1986 su “Why Americans dont vote” y lo han vuelto a reeditar con un nuevo título en 2002 “Why Americans still dont vote”.

Su tesis es que el poder económico, asustado ante la revuelta populista de finales de siglo diecinueve, comenzó a establecer límites a la participación electoral con medidas tales como el impuesto para votar, el examen de idoneidad, el registro previo que hicieron difícil que la gente pobre, básicamente de color, pudieravotar. Y los partidos políticos no han hecho un gran esfuerzo al respecto haciendo posible la situación actual en que más de la mitad de los americanos con derecho a voto no lo ejercen.

Piven y Cloward sostienen que la debilitación del movimiento sindical, la transformación de los lugares de trabajo son también factores negativos y que, desde Reagan, la sociedad civil se ha hecho no menos sino más ideológica. Hay que recordar que Reagan tuvo la habilidad de reunir en torno suyo a una coalición de populistas anticomunistas, intereses económicos y fuerzas religiosas fundamentalistas para luchar contra lo que ellos creían era una revolución radical en los años sesenta. En los sesenta las minorías, mujeres, negros consiguieron diversas reconocimientos y apoyaron una renovación del “New Deal”, de Roosevelt cuando Kennedy y Johnson ampliaron el estado bienestar.Reagan encabezó la rebelión contra todo aquello y su rebelión tuvo también un importante efecto electoral.

El movimiento de la Mayoría Moral, organizado por líderes religiosos fundamentalistas puso a su disposición sus listas, su organización y se puso a trabajar para que creciera el voto republicano en un país en el que el voto demócrata era tradicionalmente un voto obrero. La fórmula fue agrupar a la gente en torno al patriotismo visceral, el derecho a poseer armas de fuego y a la moral sexual. Moral Mayority luchó, y sigue luchando contra las decisiones judiciales sobre el aborto, tratando de simplificar la discusión política y convertirla en lo que ahora es, una lucha de personalidades seleccionadas por el mundo empresarial que escasamente discute sobre temas públicos.

Las sumas de dinero necesarias para presentarse a las elecciones obliga a los candidatos a venderse a las corporaciones y el perfil resultante es bastante parecido. Hoy Kerry, Edwards, Bush, Cheney son miembros de la elite económica y social, millonarios ellos mismos y escasamente capaces de hacer que la participación electoral crezca, algo que tampoco los partidos favorecen.

Los partidos demostraron su aferramiento al “status quo” cuando los representantes de las Asociaciones de Negros quisieron protestar contra la supresión del voto negro en las elecciones de Florida que llevaron a Bush a la Casa Blanca. La secretaria de Estado de Florida, Teresa Harris, negó el derecho a votar a muchos negros, con diferentes excusas y cuando el Tribunal Supremo concedió la elección a Bush, los congresistas de raza negra se negaron a firmar el escrito de protesta que les presentaron las Asociaciones.

La abstención americana se explica, sobre todo,porque pobres y jóvenes no se sienten suficientemente representados y estiman que la política y los políticos no les van a resolver sus problemas. Elloprovocaun desequilibrio electoral ya que los grupos fundamentalistas se han venido especializando en la motivación laboral de las generaciones maduras, especialmente de los viejosa los que ofrecen asistencia técnica para ir a votar.

Se está acercando Europa al modelo americano?

Si atendemos a las elecciones españoles de marzo del 2004 indudablemente no.Los españoles acudieron a las urnas ese día en número abundante, superior incluso al de las elecciones precedentes. Pero también sabemos que aquella ocasión fue bastante excepcional. Las elecciones de marzo coinciden con las anteriores de la reiniciada democracia en que más que ganarlas la oposición las pierde el partido en el poder.Pero se distinguen porque hubo una afluencia mayor de votantes contrarios al PP motivados tanto por la manera de administrar éste la información sobre el atentado de Madrid cuanto por el deseo de devolver al PSOE los votos que les negaron en su día por diversas causas. Y no se trató solamente de que el PSOE había hecho su camino de Canossa y elegido un nuevo líder más atractivo sino porque las elecciones dieron la oportunidad a muchos, votantes de izquierdas, de centro, primeros votantes, incluso votantes del PP, de castigar el estilo agresivo e intolerante que había caracterizado al Aznar de la última época. De ahí la peculiaridad de las elecciones de marzo.

Pero y los votantes de derecha?

La ley electoral española privilegia a los grandes partidos y aproxima a España a ese modelo occidental que establece quelas elecciones las ganan dos partidos, ambos funcionales al modelo económico y que se turnan en el poder. A veces hacen falta alianzas con partidos regionales o más radicales pero, lo normal, desde mediados de los años setenta, es esa alternancia de partidos funcionales al sistema económico de mercado. Además España se distingue de Francia y de Italia en que el PP contiene a toda la derecha, no han surgido partidos de extrema derecha como en esos países mientras que la izquierda está dividida o al menos hay una clientela de Izquierda Unida que no vota habitualmente al PSOE.

Ya sabemos como se suelen comportar las clientelas electorales. La clientela de derechas es más fiel y castiga menos a sus representantes que la izquierda.¿Por qué?

La derecha española contiene unas mayores dosis de patriotismo tradicional y, por consiguiente, no suele castigar a sus representantes políticos si éstos dan prueba de conducirse dentro de ese paradigma patriótico. La última temporada del gobierno Aznar llevó a sus extremos ese patriotismo visceral, simbolizado en la feroz hostilidad contra el nacionalismo regional y lalegitimación de la participación española en la guerra de Irak. Los políticos del PP rivalizaban en subrayar esa actitud y, para muchos, esa posición se hizo insufrible y condujo a que votantes dudosos, abstencionistas y hasta votantes populares castigaran al partido en marzo de 2004.

El camino de la derecha al centro, donde los partidos de derecha y los de izquierda buscan al electorado moderno,ha sido recorridopor el partido popular en sentido contrario en los últimos años donde la obsesión por ETA, la transformación de ETA en el enemigo principal de España, ha servido para trivializar otros temas políticos. Tan es así que podría vaticinarse una disminución del votante fiel al PPsi la cruel hipoteca que ETA tiene sobre nuestra convivencia desapareciera.

La derecha occidental nace de la alianza entre dos grandes corrientes conservadoras,la política y la económica. Los políticos conservadores han defendido el “status quo”, se oponen por principio alos cambios y se sienten cómodos con una identidad nacional precisa. El conservadurismo económico tiene como su principal creencia la libertad de empresa y de comercio yacepta a regañadientes que la riqueza deba ser distribuida equitativamente a través de un sistema fiscal progresivo y unas prestaciones sociales compensatorias.

El escenario inglés es el más apropiado para entender la historia de esa alianza cuando la aristocracia agrícola y militar, después de años de combatiral liberalismo manchesteriano se unió a éste para oponerse a las nuevas fuerzas de izquierda que surgieron del sindicalismo. De hecho, el partido de izquierdas se llamó y se llama laborismo por entender que su legitimación les viene del mundo de los trabajadores.El modelo inglés se reproduce en el resto de Europa. Consumada esa alianza en el período de entreguerras, ya prácticamente apenas se discute aunque queden zonas en los bordes de la economía y la política conservadoras que dividen a éstos aunque sin apenas riesgo de fractura. El camino de la derecha al centroestá garantizado pues por ese acuerdo de fondo contra la izquierda.

Pero a su vez la izquierda, desde la consolidación de la socialdemocracia contra el marxismo tambiénaspira a ese viaje y deja a su izquierda a la tradición comunista progresivamente desatendida por sus electores. La izquierda mantiene la cultura política racionalista de sus orígenes y suele castigar más a sus representantes cuando piensan que no están a la altura del mandato concedido.

Los índices de participación electoral europeos se han mantenido prácticamente constantes en la última década entre unsesenta y un ochenta por ciento de participación según el tipo de elecciones, más nutridos en las generales que en las autonómicas y las locales y lo único verdaderamente destacable ha sido esa tendencia a la búsqueda del voto de centro de los partidos dominantes. Podría decirse que, ausentes los grandes temas de confrontación supranacional e ideológica y conseguido un progresivo aumento de los gastos sociales del Estado, los partidos pugnan por retener sus clientelas y atraer a las nuevas en base a promesas de eficiencia y honorabilidad. Por eso los quebrantos de esas promesas y los casos de corrupción están jugando el papel principal en las oscilaciones del voto y en actitud de las nuevas generaciones.

Y como se comportan éstas?.

El Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA) ofrece en su página web una estimación de participación por países y segmentos de población desde 1945.

En los países europeoslos votantes de 18 a 29 años participan menos que los mayores de esa edad aunque la distancia varía por países. Algo parecido ocurre en los países latinoamericanos y la abstención juvenil llega a sus cotas más altas en los Estados Unidos. Pero los jóvenes votarán más cuando se hagan mayores?.

Lo normal es que sí, según los datos vigentes pero está empezando a ocurrir una transformación de la democracia participativa que también viene de Norteamérica y podría consolidarse fuera de ella.

La idea, explicada por diversos analistas y, entre ellos por Thomas Frank (One Market Under God. Extreme Capitalism, Market Populism and the End of Economic Democracy, Doubleday, 2000),es que los ciudadanos se están transformando en consumidores en el sentido de que su principal fuente de satisfacciones y penastienen que ver con su biografía personal, desde lo laboral hasta la vivienda, desde el trabajo a las vacaciones y los gastos irrelevantes. Lo privado es dominante. Loimportante es estar enamorado y compartir satisfacciones con familia y amigos y lo que pasa en lo público apenas afecta este escenario privado. Ello es consecuencia, en parte, de la práctica indiferenciación entre los partidos políticos y en la percepción de que los pactos entre el poder político y el económico son irrompibles ysuficientes para mantener ese particular modelo de democracia sin participación. Por eso se tiende a votar poco, por eso mucha gente cree imposible modificar el “status quo” y, por eso, dicen, más vale concentrarnos en nuestras vidas personales que podemos controlar.

Es, en el fondo, la sustancia de la crisis contemporánea de la democracia cuya solución no está a la vista en Norteamérica y cuyo trasfondo se empieza a percibir fuera de ella.