PROYECTO DEL NUEVO SIGLO AMERICANO

ALBERTO MONCADA

Ha sido necesaria una singular coincidencia histórica para que presenciemos ese nuevo perfil de la política americana que se despliega ante nuestros ojos con motivo, y como explicación, de la guerra de Irak. Elpeculiar triunfo de Bush, hijo, en las elecciones presidenciales del 2000, permitió que el grupo ultraconservador más importante del país se hiciera con el poder ideológico en la Casa Blanca, algo que no había ocurrido desde la guerra hispanoamericana de finales del siglo diecinueve.Un nuevo capítulo del “Destino Manifiesto” de la nación se instala en el puesto de mando del Imperio. La novedad de la versión actual es que el Destino americano es ya universal, planetario y no, como entonces, algo circunscrito al Nuevo Mundo,en aquella interpretación de la doctrina Monroe, “América para los americanos”, que sirvió de aviso a Europa para que renunciara a su colonialismo transatlántico.

El grupo promotor delProyecto del Nuevo Siglo Americano está instalado en el ápice del poder. Controla la Vicepresidencia, varias oficinas de la Casa Blanca, el Departamento de Defensa y acaba de ganar la partida a los hombres y mujeres del Departamento de Estado que estaban en otra línea, recién derrotada. El Proyecto Nuevo Siglo Americano nace en 1997 pero tiene una historia anterior, como uno delos “Think Tanks”, Centros de Pensamiento Ideológico, tan peculiares de la política americana posterior a la Primera Guerra Mundial. Los “Think Tanks” son el sitio donde se encuentran el poder político y el económico.Los empresarios americanos pagan ideólogos para que fabriquen doctrinas que pueda aplicar un poder político amigo. Semejante simbiosis no es sino la versión contemporánea de aquella visión del poder que explicó sucintamente John Jay, primer fiscal federal y también primer Embajador en España: “Este país debe ser gobernado por quienes lo poseen”. Antes había versiones más burdas pero ahora se trata de facilitar pensadores y pensamientos a unos políticos cuya misión principal es hacer campañas, ganar elecciones y no tienen mucho tiempo para mayores aventuras intelectuales. Mientras los”lobbies” mercantiles, los “cabilderos” facilitan su labor a los legisladores, los “Think Tanks” se especializan en las grandes ideas, especialmente de política exterior.

El primer Think Tank importante fue el Council of Foreign Relations, nacido en1921 como subproducto del mundo empresarial de la Costa Este. El Council reunía a políticos conmillonarios y, poco a poco, iba fabricando un cuerpo de doctrina que sirvió, sobre todo, para desarrollar la doctrina del “containment” en la Guerra Fría. El Embajador Kennan escribe desde Moscú el primer capítulo de ella que es utilizada por los políticos hasta la caída del Muro de Berlín. Se trataba, básicamente, de respetar las respectivas zonas de influencia y aprovechar las ocasiones para ganar pequeñas batallas diplomáticas, económicas, culturales sin poner en peligro la paz internacional. Washington mantenía su dominio eminente sobre América Latina y no dudaba en usar el Ejército y la CÏA para truncar posiblesatentados a la Pax Americana que consistía en mantener el dominio de las multinacionales norteñas sobre los intereses sureños. La historia de Cuba, Nicaragua, Panamá, Santo Domingo, Guatemala no se entiende sin el dominio eminente norteño que administraban, por igual, las Administraciones demócratas o republicanas. Pero éstas fueron, si cabe, más contundentes y el caso de Chile fue el ejemplo más obvio. Como argumento ideológico de dominación se utilizaba el anticomunismo en cualquier versión, incluyendo el calificar de comunista cualquier movimiento nacionalista, patriótico local.Nixon empezó a utilizar a ideólogos más broncos y, entre ellos destacaba un joven congresista por Wyoming, Dick Cheney, a quien Gerald Ford designó como jefe del staff de la Casa Blanca, Bush padre nombró Secretario de Defensa y se convertiría con Bush hijo en Vicepresidente y cabeza visible de la nueva elite dominante.

Pero el cambio ideológico más importante ocurrió en los dos períodos de la Administración Reagan, en la que ya entraron gentes más seguras de sí mismas procedentes tanto de la California conservadora como de las nuevas corrientes fundamentalistas del cristianismo del Medio Oeste y del Suroeste. Donald Reagan había vivido, como gobernador de California, los cambios culturales, las rebeliones juveniles que se produjeron en torno a dos cuestiones, la reivindicación de los derechos de las minorías, los negros, las mujeres, los hispanos y la protesta contra la guerra de Vietnam. Al ex actor no le sentaron nada bien los cambios ni las protestas, más aún cuanto que había sido un notorio instrumento del conservadurismo empresarial comohombre de relaciones públicas de General Electric y notorio antisindicalista. Después de un primer fracaso en la carrera hacia la Casa Blanca, y sin dejar los contactos del entramadoeconómico quesuele apoyar al partido republicano, empezó a relacionarse con el fundamentalismo cristiano pese a que élapenas era religioso.Entre los fundamentalistas destacaban Pat Robertson,que llegó a ser candidato a la Casa Blanca, James Dobson, conductor de un programa de radio muy agresivo, precursor del de Ross Limbaugh y, sobre todo Jerry Falwell, telepredicador y creador del movimiento “Moral Mayority”, un grupo que nació en oposición a la contracultura de la época, afirmando los valores tradicionales.Los fundamentalistas decidieron apoyar la candidatura de Reagan y pusieron a su disposición sus listas de asociados, de clientes, algo que todavía no se había incorporado a las campañas políticas y que resultó decisivo para su triunfo en 1980. A partir de entonces, comenzó esa cooperación entreel mundo empresarial, el fundamentalismo cristiano y el unilateralismo político que llegó a su apogeo a la caída del Muro de Berlin, momento en el que los extremistas que hoy dominan la Casa Blanca empezaron a tejer su red de intereses nacionales e internacionales y a confeccionar la doctrina del Proyecto de un Nuevo Siglo Americano.

Bush padre no les dejó las manos libres del todo. El creía más en la manipulación de los organismos y los acuerdos internacionales y, como hombre de la CIA, apetecía más el secreto de la conspiración que la proclamación dogmática. Bush padre prefería manejar los hilos del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el naciente Acuerdo Internacional de Comercio para establecer un dominio americano mundial.El quería, sobre todo,aprovechar la oportunidad para incrementar sus negocios de petróleo desde el poder y al efecto continuó los contactos con los poderosos del Oriente Medio, logrando incluso una concesión para uno de sus hijos en Bahrein.

Pero el Oriente Medio estaba conmocionándose tanto como consecuencia del conflicto palestino israelí como por la emergencia de un fundamentalismo religioso que elevó al Ayatolah Jomeini al poder supremo en Irán. Washington utilizó a Saddam Hussein como contrapunto a ese fundamentalismo iraniano aunque no calculó las propias ambiciones de Hussein quien pretendió anexionarse Kuwait como botín del intermediario americano en la zona. Bush no lo consintió y promovió una coalición internacional con el apoyo de la ONU para desalojarlo de su anexión.

Tanto los intereses de Bush como los de los ultraconservadores fueron puestos en cuarentena por la inesperada victoria de Clinton quien gobernó en clave menos agresiva y, por ello, consiguió que se creara un grupo de “Clinton Haters”, odiadores de Clinton, especializados en gastar dinero y energía para sacarlo de la Casa Blanca lo que casi consiguen con el impeachment por el asunto Lewinsky. En 1998 Rumsfield escribió una carta a Clinton urgiéndole para que actuara contra Saddam Hussein y esta pieza epistolar, suscrita por parte de los hombres del Proyecto Nuevo Siglo Americano constituyó su primera aparición pública. El fundamento de la petición era el riesgo del negocio americano del petróleo.

Durante la crisis de la energía de 1970, los estrategas de la política energética, un grupo variopinto, bien instalado en el Establishment, dirigido por Kissinger y en el que estaban también algunos de los actuales asesores de Bush, decidieron que aquello no debería repetirse. La solución era controlar el petróleo del Oriente Medio en fases sucesivas.

La primera fue la alianza con los regímenes de la zona. Controlar a los más corruptos, Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos fue fácil pero se les atravesaron Irán e Iraq. Irán se convirtió en el más vigoroso Estado fundamentalista después de hacer caer al amigo americano, al Sha. Iraq, por el contrario, instauraba un régimen secular con ambiciones hegemónicas en la zona. Hasta la Guerra del Golfo las cosas iban de mal en peor para los intereses americanos. Arabia Saudí primero y luego el resto de los países diversificaban sus lazos comerciales. Los ingleses, los franceses, los rusos y hasta los chinos empezaron a tener concesiones petrolíferas. Todo aquello cambió con la Guerra del Golfo y desde 1991 Estados Unidos logra una presencia militar fija en la zona y un derecho a la vigilancia merced al control aéreo de parte de Irak. La siguiente fase sería la invasión de Irak, que tuvo que aplazarse hasta que la Casa Blanca fuera más propicia.

Mientras tanto el grupo del proyecto Nuevo Siglo Americano crecía y tomaba contactos con grupos similares. Kagan y William Cristol, los fundadores,convencieron para que se asociaran a ellos a Richard Perle, el hasta ahora asesor del Pentágono y un vigoroso unilateralista, Martin Petretz, editor de «Nueva República», Cheney, Rumsfeld y Wolfowitz, del entorno inmediato de Bush, Elliot Abrams, el actual encargado de Oriente Medio en el Consejo de Seguridad Nacional y Zalma Khalilzad, el hoy encargado en la Casa Blanca de las relaciones con los grupos iraquíes de oposición en el exilio. Esas personas, con otras de parecida ideología, fundaron paralelamenteel Centro de Política de Seguridad ( Centre for Security Policy (CSP) y el Instituto Judío Para Asuntos de Seguridad Nacional (The Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA) Unos y otros centros empezaron a producir documentos y artículos de prensa a favor de un cambio de régimen en Irak,Arabia Saudita, Egipto y la Autoridad Palestina así como a favor del unilateralismo americano, libre de constricciones internacionales y capaz de ejercer el poder militar sin mayores condicionamientos.Los estudios fueron, naturalmente, financiados por las principales empresas de armamentos, Northrop, Lockheed, General Dynamics, Boeing, Hewlett Packard.

Al dinero de los armamentos se unió el de los millonarios antiClinton y la derecha religiosa. Destaca la aportación de John Mellon Scaife, un millonario tejano que financió los ataques al Presidente demócrata. Aparte de costear documentos y propaganda, los grupos ayudaron a edificar los nuevos asentamientos judíos y, especialmente, la construcción del túnel bajo el Monte del Templo de Jerusalem, que enfureció a los palestinos y fue la causa de la segunda Intifada.

Un nuevo escenario se les abrió con la controvertida elección presidencialde Bush hijo. Existe ya bastante documentación y varios libros que pruebanla forma irregular comoconsiguió el triunfo en la Florida. No solo porque los deseos de los electores no fueron respetados en un buen número sino también por la posición de un Tribunal Supremo, ideológicamente conservador y muy favorable a la candidatura republicana, que pasó por encima de la Corte Suprema de Florida, más favorable a un nuevo recuento de votos. Al Gore, que había ganado el voto popular nacional, no tuvo el coraje ni el apoyo para reclamar y el mundo político americano, esa mezcla de apatía de los electoresy dominio de las grandes corporaciones, se dio prisa en consolidar el discutido triunfo de Bush. El gobernador tejano, que había gastado en su campaña tres veces más dinero que Gore, no había revelado, sin embargo, todo su talante agresivo aunque los nombramientos que efectuó dieron suficientes pistas a los observadores políticos para empezar a vaticinar lo que ocurriría. Sin embargo, el impulso principal para la política exterior vino de los aterradores acontecimientos del once de Septiembre.

Pasados los primeros días de miedo, incertidumbre y nerviosismo, el grupo de halcones duros que rodea al Presidente obtuvieron su consentimiento para diseñar una operación de información al Congreso y al Senado y preparar asíla segunda etapa de la estrategia contra Sadam Hussein, en paralelo a la campaña contra Afganistán. No estaba clara la vinculación del lider irakí con Alqaeda por lo que se acudió al recurso de presentar una denuncia de posesión de armas de destrucción masiva.Aquí se utilizaron también los mismos instrumentos de manipulación y decepción que usaron anteriormente los hombres de la Casa Blanca, conscientes de que no disponían de demasiado tiempo para conseguir el consenso legislativo y el apoyo de la opinión pública a sus premeditados fines. El principal argumento fue la presentación de documentos que presuntamente probaban la compra por Irak a Nígerde una cantidad de uranio suficiente para fabricar proyectiles nucleares.Con esa información, el secretario de Estado Powell pudo contrarrestar una moción del partido demócrata contra la guerra ganando así el favor del Senado. En su discurso del Estado de la Unión del 28 de Enero siguiente, el presidente Bush se hizo eco de esta información atribuyéndola a una investigación de la inteligencia británica y construyó su primera apelación pública al pueblo americano para que le apoyase en una guerra contra quien tenía armas de destrucción masiva y lazos indudables con el terrorismo. Pero el 60% de los ciudadanos prefería una autorización previa de la ONU por lo que Colin Powell convenció al Presidente de ir al Consejo de Seguridad aunque los halcones preferían tirar por la calle de en medio. Una solución de compromiso fue negociar en la ONU pero empezar a llevar tropas a la frontera con Irak.

Los medios audiovisuales empezaron a presentar la discusión en la ONU, y especialmente, la misión de los inspectores, como algo prácticamente inútil, algo que chocaría contra la insidia y la astucia de Hussein y cuando se produjo la decepción americana por no poder conseguir el aval del Consejo de Seguridad,los halcones presionaron y ladeclaración de las Azores planteó el ultimátum que puso en marcha la guerra.

De nada sirvió quemedios ingleses e incluso el Newsweek denunciaran como falsa la noticia del suministro de uranio del Níger a Irak y falsos también los documentos que la amparaban. Los portavoces de la Casa Blanca no se molestaron en dar explicaciones respecto a algo que, en su origen, había sido la base de su estrategia. Una vez más en la historia, una noticia falsa servía de pretexto para desencadenar una agresión militar y los medios afines se olvidaron de la investigación informativa para pasar a la propaganda. La mentira, una vez más, había sido útil. Como es sabido, uno de los argumentos demonizadores de Saddam Hussein en la guerra del Golfo fue presentar en televisión una chica kuwaití que había presenciado cómo las gentes de Hussein mataban niños en incubadoras. Poco después se averiguó que la chica no era sino la hija del Embajador kuwaiti en Washington y que no había salido de allí en toda la guerra.

La decisión de ir adelante sin el permiso de la ONU sirvió para entender mejor la visión unilateralista del grupo Proyecto de un Nuevo Siglo Americano. Algunos de sus documentos, que figuran en su página web, hacen un repaso de las nuevas circunstancias de la diplomacia a partir de la caída de la Unión Soviética. “La ONU ya no nos sirve”,sería la sustancia del argumento y una institución en la que Estados Unidos ha ejercido el derecho de veto para proteger sus intereses y, los de Israel, más veces que ningún otro país, deja de ser considerada útil para el concierto internacional de la noche a la mañana, probando que el “excepcionalismo” americano no se siente cómodo albergado en instituciones internacionales. Washington no firma acuerdos que puedan perjudicar los intereses de su mundo empresarial, como el pacto ecológicode Kyoto o el convenio de la Organización Mundial de la Saludde Sydney sobre patentes farmaceúticas genéricas aunque en este caso, siendo por unanimidad los acuerdos de la OMS, y Estados Unidos el único que no firmó, equivale a condenar a los pobres a la muerte. No se puede olvidar que las empresas farmaceúticas fueron las que más dinero aportaron a la campañapresidencial de Bush, después de las de armamentos Recientemente Jeb Bush, agradeció a estas su contribución sin la cual “mi hermano no hubiera ganado”. Igualmente la retirada por Bush de la aceptación por Clinton del el Tribunal Penal Internacional está ya preconcebida enlos documentos del Proyecto. Esto se entiende mejor cuando se considera el aspecto militar del unilateralismo americano que no desea ver enjuiciados sus actos de hegemonía mundial por un Tribunal superior.

Un libro reciente, “The Mision:Waging War and Keeping Peace with America Military” (Norton, 2202) de Dana Priest, explica el desarrollo de esa militarización de la política exterior de los Estados Unidos. “Esta evolución se produjo poquito a poco, escribe Priest, sin que nadie se diese mucha cuenta. Los militares iban llenando un vacío creado por una Casa Blanca indecisa, un Departamento de Estado atrofiado, un Congreso distraído”… Suena un poco a golpe de Estado pero, en el fondo, encaja perfectamente en la doctrina de ese grupo de ultraderecha que se ha apoderado de la voluntad de Bush y lo que ellos llamanel Nuevo Siglo Americano no es sino un Gobierno de los Estados Unidos que se autoadjudica la hegemonía mundial y la capacidad de intervenir allá donde lo estime conveniente y para las misiones que él decida, incluso antes de que se produzcan acontecimientos visibles, la llamada doctrina de la guerra preventiva. El Secretario de Defensa Rumsfield cree firmemente en la militarización de la política exterior americana y hasta ahora ha conseguido imponerla a su Presidente pese a las quejas de sus aliados y las protestas del Departamento de Estado. Bushcree en esa doctrina con el mismo fervor que en su recién descubierto fanatismo religioso. Recientemente declaró que “nuestra guerra contra el terrorismo empieza con Al-Qaedapero no terminará hasta que todos los grupos terroristas que hay en el mundo sean encontrados y vencidos”, algo que coloca al mundo militar en el puesto de mando de la política americana y ha sido confirmado con un presupuesto que supera los cálculos más optimistas y ha tenido un efecto demoledor sobre los gastos sociales del país, crecientemente reducidos en favor de Defensa. Curiosamente, la disminución de los gastos sociales incluye una disminución de los beneficios de los veteranos de guerra. La decisión de militarizar la ocupación de Irak va a hacer, sin duda, más fácilgestionar los intereses mercantiles de la guerra, es decir, la redistribución e incluso eventual privatización del petróleo del Oriente Medio y todo ello ya estaba en los documentos del Proyecto. Lo que no es tanexplícito es el efecto del triunfo americano sobre la protección del dólar, algo que también emerge de la doctrina del grupo.

Poca gente sabe que Sadam Husein empezó a cobrar parte de su petróleo en euros desde 2.000. Sólo con la depreciación del dólar respecto al euro ya hizo un buen negocio. Si el asunto se amplía al resto de la OPEP las cosas se pondrían feas para los Estados Unidos. Desde 1971 el dólar es la moneda de reserva mundial y desde 1945 el medio de pago de los productos petrolíferos. Ello significa prácticamente que el comercio entre las naciones se ha convertido en un ciclo en el que los Estados Unidos producen básicamente dólares y el resto del mundo produce lo que se puede comprar con dólares. Los bancos centrales tienen sus reservas en dólares, haciéndolo aún más fuerte. Estados Unidos imprime dólares sin mayor respaldo y ello se traduce en la existencia de petrodólares, usados por los países para comprar petróleo a la OPEP, que a su vez ésta recicla en otros activos denominados en dólares como acciones u obligaciones americanas. Ello explica que Estados Unidos se pueda permitir el lujo de ser la principal nación deudora. En abril de 2002 la deuda era de más de seis mil trillones de dólares y su producto de nueve trillones. De hecho los Estados Unidos poseen el petróleo del mundo casi gratis y por eso, entre otras razones, su precio nacional es el más barato, con una subvención implícita a su transporte de personas y mercancías que supera cualquiera otra en el mundo.

Si la OPEP siguiera el ejemplo de Irak las naciones consumidoras de petróleo podrían sustituir al dólar por el euro, incluso como moneda de reserva, los fondos extranjeros saldrían de los Estados Unidos y se produciría un efecto dominó sobre la economía americana y la japonesa de efectos imprevisibles. La guerra contra Irak, se interpreta, es una coacción para revertir su moneda de reserva al dólar y amenazar con acciones significativas a los demás productores de petróleo que pudieran cambiarse al euro, algo que también se estaría discutiendo en Venezuela.

La guerra es, en último término, la gran simplificadora de los conflictos. Funciona como una especie de Apocalipsis benéfico sobre el mal,incluso sobre el mal propio, algo que le es muy caro a ese alcohólico convertido al cristianismo más elemental que es George Bush. Norman Mailer ha escrito recientemente unas páginas demoledoras sobre su presidente, asustado sin duda por los efectos sobre el país y sobre el mundo de la intoxicación moral y la elementalidad política del personaje. “ El Presidente confió a un grupo de eclesiásticos: “”Como sabéis, yo tuve problemas con la bebida. Ahora mismo, yo debería estar en un bar en Texas no en la Oficina Oval. La única razón por la que estoy aquí es que he encontrado a Dios. Es el poder de la oración””. Es un comentario peligroso, dice Mailer. “Como sugirió Kierkegaard, no sabemos hacia donde van nuestras oraciones y cuando pensamos que nos llevan cerca de Dios, podemos estar ayudando al Diablo”Norman Mailer, The New York Review of Books, Febrero, 2003).

La simplificación filosófica del discurso de Bush es también la de todos los fundamentalismos.El once de Septiembre es un recordatorio de que las cosas se han salido de sus cauces. En el mundo pero también en América. El país estaba presenciando una nueva desmoralización nacional. No solo son las drogas y los asesinatos sino el desprestigio de tres grandes instituciones, la Iglesia católica, por la pederastía de sus ministros, el FBI por el fracaso premonitorio del 11-9 e incluso por el espionaje pro ruso de Hansen, un importante funcionario perteneciente al Opus Dei, y el orden financiero por la serie de trapacerías y estafas de ENRON y tantos otros. Hay que limpiar el tejido social del país y que mejor para ello que mandar a los jóvenes a luchar.Bush, hoy, como la Mayoría Moral en los setenta, cree en el fuego purificador de la guerra, ese fuego bíblico que reduce a pavesas el pecado. Esta mentalidad, de alguna manera, tiene que ver con esa violencia a la americana que se traduce en que Estados Unidos es el país más civilmente armado de la tierra , el que tiene más gente en la cárcel, más de dos millones, y en su apuesta por la pena capital que comparte con China, Cuba y las satrapías orientales.Y concluye Mailer: “Aquellos de nosotros que no dependemos del poder de la oración debemos encontrar la muralla desde la que defendernos de los terribles años venideros. La democracia es la forma más noble de gobierno y hay que preguntarse si estamos dispuestos a sufrir por ella antes que conformarnos con vivir en la más baja condición de una república bananera con un gobierno dispuesto siempre a satisfacer a las megacorporaciones mientras éstas se apropian de nuestros sueños frustrados con su soberbia elefantiásica”. Y, como todos los fundamentalismos, el de Bush hace compatible el celo religioso con la prepotencia de los poderosos a partir de una renovada alianza entre Iglesias, Estado y Dinero favorecida por una potente manipulación mediática.

La televisión y la radio son los medios que ejercen una mayor simplificación, destacando Fox Channel y elarengador radiofónico Ross Limbaugh que tuvo un papel importante en la conspiración para intentar derribar a Clinton.

La cadena Fox, propiedad del ultraconservador Rupert Murdoch, mantuvo durante la guerra el máximo nivel de desinformación e incluso tituló la información sobre el tema “Operación Libertad de Irak”, en vez de “La guerra de Irak”, como las demás. Los medios de papel son un poco menos calientes. Los grandes, el Washington Post, el New York Times y el Wall Street Journal, se alinean generalmentecon el Gobierno, otros mantienen una cierta independencia pero los medios escritos tienen una circulación decreciente.Menos circulación aún tienen los medios de Internet que son los que verdaderamente presentaron los datos y los comentarios más finos de los motivos comerciales y hegemónicos de la guerra, cuyos detalles dramáticos y sucios no ocultaron. Alternet y The Nation destacan por su cobertura independiente y por citar fuentes no americanas, europeas, incluso árabes.

Pero el asunto llega a los temas nacionales. La “USA Patriotic Act”, aprobada por el Congreso el 25 de Octubre del 2001, días después del once de septiembre, crea un nuevo orden jurídico, autorizando la persecución de ciudadanos de cualquier país sospechosos de participar o ayudar al terrorismo, significando la disminución de las libertades tradicionales americanas, como pone de relieve Ronald Dworkin en su “The Threat to Patriotism” (The New York Review of Books, 28 de Febrero de 2002). El fiscal general, John Ascroft aplica la nueva legislación con particular entusiasmo. El terrorismo ha sustituído al comunismo como gran excusa para disminuir las libertades.

Pero es que los medios, por su parte, han cambiado bastante. En la última década se ha reducido el número de las empresas multimedia al tiempo que se ha agigantado su tamaño. Es el fenómeno de la concentración, hecho posible por la desregulación de los mercados y el predominio del factor financiero. De las diez multinacionales multimedia más importantes, seis son americanas e imponen sus reglas y sus condicionantes, y entre ellos, elsubrayar la función de entretenimiento de los medios en menoscabo de la información y la educación. La prensa escrita disminuye su importancia frente a los medios audiovisuales y ello debilita y transforma la naturaleza de los debates públicos. Las elecciones y otros procesos políticos se convierten en campañas publicitarias, en almonedas que se adjudican al mejor postor.Porque los medios forman parte de conglomerados mercantiles y se convierten en apéndices mediáticos de grupos económicos a cuyos intereses sirven, creándose una situación de autocensura en cuanto éstos se ven perjudicados por una información adversa.(A. Moncada:“Manipulación mediática”, Ediciones Libertarias,1999).

El gran público no conoce en detalle las conexiones entre los negocios de armas y los petrolíferos con el ápice del poder político. Los halcones de Bush, Cheney, Rice, Rumsfield, Perle tienen conocidas vinculaciones personales con ese mundo de los negocios duros al que los medios marginales atribuyen el primer gran impulso hacia la militarización del poder político en la Casa Blanca de Bush.

La manipulación de la prensa americana por el poder,ahora político y militar, y siempre económico, está logrando tambiénque la opinión pública apenas conozca las circunstancias de la guerra. La mayoría de los americanos cree que la invasión de Irak tuvo que ver con la lucha contra el terrorismo y no sabe, salvo una pequeña minoría, que la guerra fué tan dramática y sucia como la mostraron los medios no americanos. Una vez más se cumple aquel principio mediático de que quien controla las imágenes, controla tambiénla interpretación de la realidad.